Me gustan...mis desayunos.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

ME GUSTA

Entre la infinidad de manías que me adornan y que me hacen único, interesante y entrañable (por lo menos desde mi punto de vista) hay una que asoma muy pronto, concretamente a la hora del desayuno.

No soy una persona que desayune mucho, salvo que me encuentre en un hotel con buffet libre...en ese caso transformo el momento del desayuno en el momento de coger una indigestión que dure todo el día...hasta el siguiente desayuno. A lo que iba, que me distraigo. Normalmente tomo un tazón de leche con Cola Cao y lo acompaño con algo...galletas, sobaos, magdalenas, rosquillas....

¿Dónde esta la rareza? Bien...cuando empiezo algo...desayuno lo mismo hasta que se acaba. Es decir, si abro un paquete de galletas, estoy comiendo galletas hasta que se acaba el paquete; si abro un paquete de magdalenas, lo mismo...Esto esta bien cuando empiezas el paquete, porque siempre empiezo lo que me apetece en ese momento, pero claro después de días y días con el mismo desayuno...me canso."¿Pues cambia?"- pensarán ustedes...no puedo soy una persona fiel...y si alguna vez me he saltado este protocolo, el día ya empieza mal, me siento deshonesto....

¿Raro yo?...nooooo.

Anexo 1: No solo como lo mismo hasta que se acaba, sino que tambien como la misma cantidad. Por ejemplo: Si como galletas, como 4 por desayuno; si como rosquillas, 2 por desayuno....Estoy pensando que este dato no va a mejorar la percepción que tienen de mi, asi que...aquí lo dejo.

Anexo 2: El apunte anterior es lo que los ricos llaman tener un trastorno obsesivo-compulsivo...cuando eres podbre es ser una persona rara de narices...(y yo tengo mucha nariz).

NO ME GUSTA

En mi casa este ritual solo lo sigo yo. Mi novia y mi hijo, cuando llega la hora del desayuno, empiezan a colocar cosas encima de la mesa hasta el punto de que no nos vemos las caras. Es una mesa con tres personas en lados distintos de la mesa y en medio una montaña de opciones para desayunar.

No me parece mal que mi familia desayune lo que quiera, pero claro...¿lo tienen que hacer en mis narices?. Que yo sufro...que a  lo mejor ese día tengo rosquillas (como los 7 anteriores) y ellos me plantan delante...unas ricas tostadas...unas deliciosas galletas...y lo peor... es una mesa sin orden ni concierto...así no hay quien disfrute de un desayuno tranquillo y ordenado.

Esta muy feo provocar a la gente.

Si señor, esto es lo que yo llamo un desayuno ordenado y feliz.

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